¿Por qué mi caballo va duro de la rienda izquierda y no va por donde quiero?Parte1

This entry is part 1 of 4 in the series Mi caballo tira de la rienda izquierda!

Esta serie de publicaciones, se las dedico especialmente a mi querido alumno Nacho con Dante y a todos los jinetes que tengan el mismo problema, para ver si les doy la pieza que le falta en su puzzle: por escrito y con imágenes 😉

Gran parte de los caballos están torcidos y la mayoría tiene la grupa naturalmente a la derecha. Hemos hablado de esto antes en algún post sobre cómo solucionar problemas de retrote.

En la imagen siguiente vemos bien que los pies no siguen a las manos y antes de querer incurvar caballos a la izquierda, hay que aprender a sentir si la grupa va o no va por detrás de la espalda del caballo (o la espalda delante de la grupa). Si no sentimos esto, no aprenderemos a incurvar como debe ser sino que empezaremos a tirar de la izquierda como locos para que se incurve hacia la izquierda y empeoraremos las cosas a cada tranco.

Veamos lo que ocurre a un caballo que va torcido durante el trazado del círculo, es decir, que sus pies van por la derecha de las manos:

Lo primero que vamos a hacer en esta serie de publicaciones es intentar sentir hacia dónde va la grupa de nuestro caballo. Para esto haremos lo siguiente, y por favor, deja tu comentario sobre lo que sientes y no sientes en la sección de comentarios así podremos buscar herramientas para que lo sientas mejor:

1-  Andando al paso, con las riendas cortas y en contacto con la boca del caballo pero con la mano y codos relajados (sin provocar tensión en nuestro caballo) dejaremos que el caballo ande al paso. Primero hay que encontrar un ritmo cadenciado de paso e intentaremos sentir el dorso del caballo por debajo de nosotros en línea recta.

2- Una vez seamos conscientes del dorso del caballo con la cadera relajada, intentaremos sentir la grupa del caballo y los pies moviéndose. No hace falta saber aún cuándo un pie u otro se adelantan, con sentir que se mueve ya habremos hecho un gran paso.

3-  Ahora giraremos hacia la izquierda en 90 grados, seguiremos rectos dos o tres trancos y volveremos a girar 90 grados a la izquierda. Rienda de apertura, apuntamos la nariz del caballo hacia la izquierda, giramos, una vez gire, dejamos de apuntar la nariz, andamos dos trancos y volvemos a girar.

Pregunta:

¿Durante el giro, hacia donde sentiste que va la grupa? Sentiste que todo el cuerpo acompañaba la nariz del caballo después de girar, o sentiste que la espalda casi gira antes que la nariz y luego es como si la grupa no siguiese la espalda? ¿Al segundo giro sentiste que el caballo salía derecho hacia el giro o fue como si ya estuviese girando y no tenías un contacto que te permitiese pedir tú el giro?

Si no has sentido nada o el caballo va muy lento, prueba lo mismo al trote. Vuelve a leer las mismas preguntas que he hecho al paso.

Ahora haz lo mismo pero girando a la derecha. ¿Qué diferencia has sentido? ¿Cuando has abierto la rienda derecha para hacer el giro de 90 grados sentiste que la espalda acompañaba el giro o la espalda se iba hacia la izquierda como si no quisiese girar el caballo? En el segundo giro el caballo ya estaba derecho o seguía con la espalda hacia la izquierda y estuviese en una especie de círculo donde no hacía demasiada falta que abrieses tu rienda derecha para hacer el giro?

Si no has notado nada a la derecha, repite el proceso  y cuando acabes el segundo giro, anda dos o tres pasos recto y gira ahora a la izquierda. ¿Qué sientes? ¿Lo sientes flexible y listo para girar o el caballo parece un bloque entero girando?

Espero tus respuestas para continuar descifrando la mejor forma de enderezar a un caballo y enseñarle a trabajar la rectitud durante el trabajo, puesto que si tu caballo anda torcido, trabaja torcido y se esfuerza torcido, te puedo garantizar al 90% de que con el tiempo y el esfuerzo, tendrá problemas en el pie derecho y en la cadera por andar torcido y en el pie izquierdo por cargar con todo el peso sobre ese miembro. Esos problemas se reflejarán luego en el dorso y desde luego que en la mano del jinete (sobre todo en la rienda izquierda durante el trabajo) y, repercutirá en nuestra espalda porque iremos también torcidos junto con nuestros caballos.

Antes del próximo post, veamos lo que ocurre al mismo caballo cuando va con los pies detrás de las manos durante el trazado del círculo:

¿Ejercer presión sobre el caballo? Si. ¿Como se aplica? Eso es otra cosa…

This entry is part 3 of 4 in the series Trabajando caballos

Hablemos un poquito sobre la tensión positiva y negativa. Creo que es importante ya que a veces me da la sensación de que entramos en radicalismos no queriendo ejercer ningún tipo de presión para no dañar al caballo o algo así. No ejercer presión sería un error, puesto que los caballos (tal como nosotros) aprenden con estímulos que generan algún tipo de tensión, si no, no serían estímulos…Pero creo importante que entendamos que los efectos de la presión que aplicamos a un caballo dependen de nuestra capacidad de aplicarla de forma que él entienda. De aquí, a no aplicar presión alguna (o matarlos a palos) hay una gran, gran diferencia…

Del libro “Cómo ganar la confianza de un caballo en 5 pasos”

La tensión que generamos pasa a ser positiva o negativa dependiendo de nuestra actitud:

  • Utilizamos la tensión con el objetivo de relajar al caballo: Si eliminamos completamente la presión al obtener una respuesta positiva, obtendremos una tensión positiva hacia el aprendizaje (relajamos al caballo a través de una tensión que le provocamos).
  • Si queremos conseguir una respuesta inmediata, pero tiramos o presionamos sin tener en cuenta la reacción por parte del caballo, sin medir ni controlar la presión que ejercemos, no obtendremos sino emociones negativas del animal y puede constituir el principio de un círculo de estrés negativo permanente, como ya abordamos con anterioridad.”

Éste es un concepto clave durante todos los días que estamos trabajando con los caballos y alumnos: La tensión. 

Una de las grandes dificultades que tenemos los jinetes es saber lidiar con la tensión de uno mismo y con la de su caballo. Sólo lograremos gestionarla, si sabemos distinguir entre la que resulta negativa para el caballo y jinete, y la que es positiva para ambos. Cuando sepamos distinguir cuál es cuál, podremos empezar a utilizarla a nuestro favor. No antes.

Antes de empezar la sesión, hay que tener claro que la tensión que existe y va surgiendo a lo largo del camino, se debe aceptar como algo normal en cada situación. Si no la aceptamos, no lograremos intervenir de forma racional. La tensión en el caballo es generada por la presión de algún estímulo, sea ejercida por nosotros, por sí mismo o por el ambiente que le rodea.

En la mayoría de los casos, el problema es precisamente aceptar que existe tensión, que el animal se puede tensar y nosotros también. Herramientas para disiparla tengo muchas para darte, pero nunca te funcionarán si no aceptas que la tensión existe, que está ahí para que la disipemos, que aprendamos y la podamos utilizar a nuestro favor.

Una vez dicho esto, debes saber que para que el caballo aprenda, necesita ser condicionado a reaccionar de una determinada manera. Y para estimularlo a aprender, necesitamos aplicar presión. Esa presión sirve para pedir, luego esperaremos una respuesta, si la respuesta se acerca a lo que esperamos que haga (positiva), dejaremos de presionar. Si la respuesta es contraria a lo que esperamos (negativa) corregiremos sin mezclar nuestras emociones. Y volveremos a presionar para esperar nueva respuesta.

De esta forma, damos al caballo la oportunidad de equivocarse. Pero si nos enfadamos cada vez que el caballo no responde de forma positiva, bloqueamos su capacidad de respuesta. Los constantes bloqueos producen un estrés en el caballo que lo puede volver imprevisible y peligroso (en el libro hablo de ello).

Una vez entendido esto, cuando nos veamos, si tienes un caballo más complicado o existen momentos en los que no os entendéis, podré ayudarte y darte herramientas para que presiones, relajes, corrijas (cuando debas corregir) sin mezclar tus emociones, de esta forma verás una evolución muy muy rápida tanto pie a tierra como montado. En cuestión de minutos, te podré enseñar a utilizar tu cuerpo, tu pierna, tu mano y la presión-relajación para que disfrutes de la equitación, que para eso la practicamos. Para disfrutar 🙂 .

Aunque el 90 % del trabajo durante los cursos es de asiento, posición, ayudas y comunicación con el caballo mientras trabajamos montados, hay una pequeña parte que la dedicamos a ver estos conceptos de los que hablamos en este post y muchos otros, mientras trabajamos caballos en libertad. Esto, nos proporciona sensaciones importantes para cuando estemos a caballo y necesitemos un asiento adecuado para ejercer o dejar de ejercer presión para aplicar nuestras ayudas de forma correcta.

Te dejamos el vídeo del curso que hicimos en Plasencia este año:


 

Las dos últimas semanas de Julio estaré por la zona de Gerona-Barcelona dando clases particulares y la primera semana de Agosto estaré por el Centro Hípico El Cerrillo en Madrid.

En las clases particulares vemos:

  • Hablaremos de los problemas principales que tengas con tu caballo o lo que pretendas mejorar para que podamos avanzar rápidamente
  • Haremos un diagnóstico de la situación del caballo sobre la Gestión del espacio entre él y tu, lo trabajaremos en libertad para después darte deberes para que mejores tu comunicación con él que luego utilizarás montado para entenderlo y hacerte entender.
  • Haremos un diagnóstico montado (si se está montando) sobre tu posición y la atención a tus ayudas por parte del caballo, trabajaremos ejercicios para mejorar lo que haga falta en tu posición y te daré deberes en el sentido de re-educar tu asiento o mantenerlo.
  • Haremos un diagnostico del trabajo montado del caballo y te daré deberes para que trabajes a tu caballo en el sentido de su condición física, estructura y trabajo de flexibilidad para la disciplina que practiques.
  • En todo lo que hagamos seguiremos los 5 pasos que están descritos en el libro “Como ganar la confianza de un caballo en 5 pasos” y te enseñaré a identificarlos.

Si estás interesado, ponte en contacto !

El caballo debe llevarse solo (conversaciones con asistentes al curso de la Yeguada la Santa)

This entry is part 28 of 31 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

Que el caballo vaya “en equilibrio” o “que se lleve solo”, no es nada más que el caballo ponga los pies debajo de la masa para redondear el dorso y poder llevar nuestro peso con soltura.

Nuestro peso, sobretodo cuando el dorso del caballo no está aún bien musculado y hecho,  puede hacer dos cosas en el caballo: Continue reading

La evolución en la equitación está hecha de pequeños momentos.

This entry is part 27 of 31 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

Otro maravilloso fin de semana de curso, esta vez en la Yeguada la Santa (Plasencia).

Cuando veo que se junta buena gente, con mucha afición y con intención de mejorar en la equitación, se me disparan las ganas de ayudar en lo que pueda. Es mi campo, es lo que me gusta hacer, y empiezo a motivarme para lo que venga.

No conozco a nadie, llegamos el viernes (junto con Ángeles y Pedro) y creo que sólo conocemos a nuestro amigo Ricardo de otro curso que hizo con nosotros. Todos vienen con expectativas diferentes, unos siguiendo recomendaciones, otros leyeron el libro y siguen el blog, todos con personalidades diferentes y con caballos diferentes… confieso… el viernes tenía los nervios a flor de piel. Nervios controlados, eso sí, pero ahí estaban dando la lata como de costumbre: ¿Cómo y en qué podré ayudar a todas estas personas, cada una con su caballo? Y lo más importante: ¿Lograré cumplir con mi misión?

José Luis “Chewi” Cabrera, es el director de la yeguada. Hablo un poco con él y me doy cuenta de su gran experiencia, ¿lograré complementar el trabajo que está haciendo con algunos de los alumnos que iban a trabajar conmigo ese fin de semana?

Empieza la diversión, comenzamos a trabajar caballos en libertad el viernes y empezamos a hacer diagnósticos de los caballitos más complicados. Los nervios desaparecen al poco rato. Empezamos a aprender de cada caballo y de cada alumno. Me encanta. A la media hora estamos todos riendo y hablando unos con otros, preguntando, respondiendo; veo que las adolescentes y los adultos están disfrutando, preguntando y participando activamente. Nos espera un gran fin de semana. Y no me equivoco.

Los caballos responden. Bien o mal, pero responden. Algo que a lo largo del curso se vuelve un tema de interés: Mejor una respuesta equivocada que ninguna respuesta. Las buenas respuestas se pueden premiar, las malas se pueden corregir. ¿Qué más queremos? Estamos educando a los caballos, es una realidad, a veces no responden como queremos. No pasa nada. (Las “mamis” del curso están encantadas: un buen concepto para utilizar también con sus adolescentes 🙂 )

Otro tema importante que empezamos a ver el viernes: la gestión del espacio para mantener nuestra integridad física y para comunicar con el caballo. Es otra manera de trabajar caballos en libertad. Puede que sea un poco diferente de lo que se ve normalmente, pero dimos fe de que funciona. Con todos los caballos. Empezamos a ver que mediante la presión-relajación pie a tierra, los caballos comenzaban a “pedir conversación” y a estar atentos a lo que se les estaba pidiendo desde el centro.

También vimos las señales claras de tensión y de relajación. Buenas herramientas para luego cuando montamos.

Otro punto importante: El caballo debe estar atento a nosotros en todo momento. ¿Es fácil? No, es fácil decirlo, un poco más trabajoso hacerlo. Pero a lo largo de los dos días siguientes creo que todos captamos el concepto: lo vimos hacer, lo trabajamos pie a tierra y montados, nos salió algunas veces mal y en algunos momentos lo hicimos bien también.

Algunos momentos… suena a poco. Sí, en la equitación se avanza poco a poco, pero cuando sentimos un buen momento, hay que guardarlo en nuestro corazón. Esos momentos son sensaciones. Las sensaciones se quedan. No se explican, se sienten y luego se buscan porque nos hacen sentir bien y cómodos con nuestro caballo. Esas sensaciones son las que me gusta transmitir en los cursos mediante las herramientas que voy dando a cada uno para trabajar. No vamos a ser jinetes de alta competición en tres días, desde luego, pero si nos llevamos las herramientas necesarias para tener buenas sensaciones a caballo, creo que la misión se ha cumplido. Luego hay que hacer los deberes ¡y nadie acaba el curso sin deberes! 🙂

Debajo puedes el vídeo-resumen del curso.

Agradezco especialmente a Chewi, de la Yeguada la Santa (no tengo palabras), una organización top: logramos cumplir horarios, caballos impecables…  pero sobre todo, fuiste el responsable de un fin de semana inolvidable para todo el grupo, de eso estoy segura, muchas gracias. Es un placer trabajar contigo.

Si no fuese por ti, Jose Luis Serradilla, no hubiese sido posible el fin de semana, espero que fijemos rápidamente la fecha para el proyecto que tenemos en mente desde hace algún tiempo 😉

Ángeles y Pedro, ¿qué haría yo sin vosotros? 😉 Muchas gracias por todo, por la colaboración, por las imágenes, por la paciencia infinita que tenéis conmigo… ¡¡Desde luego que formamos un gran equipo!!

Gracias también a las mamis de nuestras niñas, por estar ahí, por apoyarlas, un gran mérito desde luego, porque en esto como en el día a día, hay que estar.  ¡Espero veros pronto de nuevo!

Próximo curso a principios de Marzo en el Centro Hípico el Cerrillo en Madrid, si te quieres apuntar con caballo o como oyente, ¡escríbenos!

Iremos hablando de cada uno en concreto, todos han dado permiso para utilizar las imágenes (¡muchas gracias chicos!), así que veremos un antes y un después  de cada uno de los participantes a caballo. Rayas rojas, verdes y naranjas incluidas 😉 , pero de momento, dejamos aquí un vídeo del fin de semana: