Ya, pero mi caballo…(clase con vídeo)

¡Hola de nuevo!

Continuamos hablando sobre la mejor forma de aprender a pedir las cosas a nuestro caballo o de cómo corregir actitudes con tensión negativa. Debemos tener claro que el objetivo es que aprenda a respetar nuestras ayudas y confíe en nosotros, manteniendo nuestras emociones bajo control.

En el correo anterior hemos visto que la gestión de nuestras emociones mientras trabajamos con nuestros caballos es una de las cosas más difíciles de hacer en la equitación, sobre todo cuando hablamos de tensiones que aparecen entre nosotros y el caballo y que pueden escalar hasta convertirse en verdaderos problemas. Ya hemos repasado las más comunes y hemos visto de qué forma interpreta el caballo nuestras emociones negativas.

Curiosamente en los correos recibidos, uno de los comentarios más frecuentes es:

Es fácil decir que nos disociemos de las tensiones del caballo, pero para mí es inevitable. Yo hago respiraciones, técnicas para relajarme antes de llegar al caballo o de pasar en una zona de conflicto y funciona, pero cuando el caballo empieza a hacer  (cualquier cosa que haga el caballo puede valer) hago esto o aquello y si no logro que haga lo que debe hacer, yo siento  (cualquier emoción negativa puede valer: enfado, rabia, frustración, miedo, etc).”  

Lo he puesto en general porque es el caso de muchos y aunque lo que cambia son las actitudes de los caballos y las emociones que se sienten, el problema es siempre el mismo: Si no se soluciona el problema del caballo, las emociones negativas quedan a flor de piel.

El quid de la cuestión es que no siempre nos damos cuenta de que hay cosas que simplemente no sabemos pedir o corregir de forma que el caballo entienda o no siempre sabemos trabajar a nuestro caballo para que nos quiera entender:

Si entendemos una serie de conceptos fundamentales del lenguaje equino y cómo los podemos utilizar para pedirle las cosas al caballo de forma que él entienda y además aprendemos a utilizarlos practicando en nuestro día a día, esas emociones negativas ni siquiera aparecerán…O si aparecen, en muy poco tiempo las tenemos bajo control.

Reflexiona sobre este último párrafo porque si te lo tomas en serio, ¡puede llegar a salvarte la vida en un momento de conflicto con algún caballo! 

¿Cuáles son esos momentos del día a día en que debemos practicar estos conceptos?

Durante el trabajo o en momentos tan frecuentes como llevar al caballo del campo al box, del box al campo, a la hora de la comida, mientras pasamos cerca de otros caballos, cuando les damos cuerda, en la ducha, mientras los preparamos para salir, y también al montarlos y mientras les trabajamos montados, durante algún ejercicio, durante el paseo, cuando volvemos, es decir, en todo momento.

Otro de los mensajes que me habéis mandado es el siguiente y voy a responder a éste también:

“A ti se te ve todo muy fácil, pero, no sé si yo soy capaz porque mi situación es diferente…Y casi siempre viene con un: mi caballo tiene un pasado un poco dudoso (le hicieron esto o aquello) y no estoy segura de que lo que dices sobre hacerle entender al caballo qué debe hacer y cómo, sirva para él. Ya hemos probado tanta cosa y no ha funcionado demasiado bien…”

Mi respuesta a esto es: El caballo vive el presente y TODOS los caballos tienen un pasado. Y ahora viene una afirmación que espero que no te ofenda: Quien tiende a mantener el recuerdo vivo del pasado del caballo somos nosotros.

Si no me crees, piensa por un momento en aquellos momentos en que sabemos que el caballo normalmente se asusta de algo y antes de llegar a ese objeto ya estamos pensando “pobre, se va a asustar, ya verás”, o “ya se va a asustar otra vez y vamos a empezar otra vez la guerra”, o vamos con alguien y decimos “ aquí a mi caballo le pasó esto y aquello”.

Piensa en las emociones que vienen asociadas a todos esos pensamientos y te darás cuenta de que quien realmente mantiene vivo el recuerdo de aquella situación no siempre es el caballo 😊 y si has leído el libro sabrás perfectamente que la forma de interpretar esas emociones por parte del caballo está perfectamente acorde a sus actitudes en esos momentos.

La mayoría de los caballos domésticos no se entienden en algún momento con quienes lo manejan, provocando tensiones que pueden o no, quedar en su memoria. Esto depende SIEMPRE de cómo interpreta el jinete dichas tensiones y cómo las disipa.

Ten en cuenta que, de la mayoría de las tensiones negativas que empiezan siendo “insignificantes” y escalan hasta convertirse en problemas mayores, la mitad provienen de no entender a su jinete en determinado momento o situación y la otra mitad proviene del hecho que su jinete no entiende a su caballo.

Esas situaciones pueden ser puntuales, o pueden ser “crónicas” por decirlo de alguna manera y depende del tiempo que lleve desentendiéndose con su humano, el caballo necesitará más o menos instrucciones para re-educarlo y mantenerlo educado. 

Suelo decir, que los caballos llamados problemáticos tienen solución, pero irán siempre con un “manual de instrucciones” para mantenerlos estables tanto emocionalmente como físicamente.

Cabe decidir si somos capaces de ejecutar ese manual de instrucciones o no para mantenernos fuera de peligro y a ese caballo, sano, a salvo y feliz.

En ese manual de instrucciones vienen, nada menos que los conceptos fundamentales para la educación y la comunicación con cualquier caballo desde que nace y durante toda la vida que pase entre humanos.

Una pequeña parte del contenido de ese manual es el que veremos aplicado en el caso práctico de hoy. Lo veremos de una forma general porque en detalle lo tenemos explicado en el curso on-line  Cómo utilizar el LENGUAJE EQUINO en el día a día del que hablaremos también, pero primero, veamos cómo funciona en la práctica.

El caballo que veremos en el vídeo tiene un problema grave de querencia y a la hora de comer no respeta nada o casi nada. Claro que luego, montado, tiene también algunos problemas: no atiende, no anda cuando no quiere, se defiende poniéndose de manos cuando hay que llevarlo sólo fuera de casa. Al mismo tiempo es un caballo dócil, simpático y noble, porque lo es. Sólo tiene un problema en el que la mitad de ese problema es que no entiende a su HUMANA y la otra mitad es que su humana no lo entiende a él.

Veremos claramente varias emociones de su humana María, que no ayudan porque le hacen sentir inseguro. Después de entender una serie de conceptos fundamentales y seguir un par de indicaciones, vemos un gran cambio en lo que normalmente sería un gran conflicto repleto de tensiones y emociones negativas. Ahora veremos que esas tensiones se notan pero que van desapareciendo conforme ella sabe cuál es su papel y cuál es el papel del caballo. Veremos cómo cada uno pasa a interpretar su papel a la perfección y el gran alivio que eso supone tanto para María como para el caballo:

Ten en cuenta que aquí en esta sesión no estábamos aprendiendo a trabajar en libertad.

Estábamos aprendiendo a aplicar un lenguaje que el caballo entiende para solucionar un problema del día a día que era la querencia, la dificultad de separarlo de los demás, la ansiedad por la comida, la falta de respeto del espacio del caballo con su humana y lo más importante a largo plazo para María:

El control de las emociones cuando entendió que era perfectamente capaz de lograr que el caballo acabara en ese estado de tranquilidad, respeto y confianza.

Tal como ella, tú también puedes. Cualquiera puede. Pero no sin antes pasar por un proceso del que hablaremos en el próximo correo.

Hablando de correos, otra de las preguntas que ya me han hecho muchas veces es si es posible aprender algo relacionado con esto a distancia, además del libro y el material gratis que hay en el blog, Facebook y canal de YouTube.

Algo más cercano que pueda ser parecido a un curso presencial, es decir, trabajar conmigo de forma un poco más personalizada y con los conceptos organizados para poder seguir una línea de trabajo.

La respuesta es sí, es posible, en Equierrores llevamos años trabajando en ello. Sé que la distancia genera desconfianza y más en enseñanzas de algo tradicionalmente tan presencial como la equitación, pero se puede. Te confirmo que se puede.

Precisamente desde la primera persona que me lo preguntó en 2014, estamos trabajando en esta posibilidad, de hecho, ahora mismo, estas Equi-clases por correo ya forman parte de toda esa mudanza en la forma de intercambiar conocimientos, pero aún puedes pasar por un proceso más detallado del que hablaremos en los próximos correos.

En la próxima clase hablaremos de las 10 preguntas principales que que te servirán para saber si conoces el Lenguaje Equino y lo estás aplicando de forma correcta 😉

Pero primero, cuéntame por correo a equierrores@gmail.com, qué te ha parecido esta clase y si te ves capaz de mejorar la comunicación con tu caballo tal como María lo hizo.

Cuéntame porqué lo ves más fácil ahora que antes y háblame también sobre lo que has aprendido de nuevas, lo que no sabías antes de empezar estas clases por correo y que ahora sabes.

Esto es muy importante para mí, recuerda, esto ya es un proceso de aprendizaje a distancia y ya es lo más personal que consigo por escrito, cuento contigo para que pongas de tu parte y me expongas tus dudas.

 Por favor, no respondas a este correo porque no te podemos asegurar una respuesta, si quieres hablar con nosotros puedes hacerlo por este correo:

equierrores@gmail.com