Dos preguntas ecuestres que casi me dejan sin palabras durante el último curso

This entry is part 24 of 29 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

¡Qué gran fin de semana! Terminamos el curso en la Hípica El Cerrillo, donde  Rosa nos facilitó sus instalaciones para poder realizarlo, por lo cual le estamos eternamente agradecidos :).

Mientras iba haciendo kilómetros hacia Madrid iba pensando, (como siempre antes de ir a un curso o a una clase):

No hagas que les falte nada, dales lo que necesitan, concéntrate en los caballos que ellos te indicarán lo que necesita cada jinete. No pienses demasiado y sigue tu instinto para ayudarles a mejorar a caballo. Dales lo mejor que tienes”

Y me lo repetía varias veces como hago siempre. No sólo me sirve con los que ya me conocen, para no perder la conexión con ellos, sino también con los que no conozco y no he visto nunca montar o interactuar con un caballo. Cuando me preparo así, me aseguro de que las cosas fluyen naturalmente, y eso me deja siempre sin palabras después de cada curso. (Bueno, literalmente me quedo sin voz, aunque esta vez me regalaron un juguete que es un pinganillo con altavoz que me la salvó 🙂 ) Me quedo sin saber qué decir sobre lo que pasó el fin de semana, hasta que empiezo a pensar qué es lo que he aprendido de cada uno.

No supe muy bien qué responder cuando me hicieron dos preguntas que me dejaron un poco avergonzada, creo que todos se dieron cuenta pero no me las esperaba…

Luego, más tarde, como siempre, me puse a pensar mejor en lo que me preguntaban. La repuesta viene siempre tarde…

Me preguntaron:

¿Por qué eres tan generosa en tus clases y porqué lo das todo?

La primera respuesta fue que no sabía dar clase de otra manera (por eso mi equipo de Equierrores me fulmina siempre con la mirada 🙂 cuando me paso de las horas establecidas para cada alumno…¡no soy capaz de dejar un tema a medias solo porque se acabó la hora!) y porque mi padre siempre me dijo que no hacia falta que eligiese la universidad como camino, pero que eligiese algo que me gustase y diese todo de mí para ser lo mejor posible y para dar todo lo que tengo en esa actividad. Y cuando me pongo a pensarlo mejor, todo lo que podemos transmitir a los demás para hacerlos felices, nos lo llevamos con nosotros y nos mejora como personas…Durante muchos años sacamos lo peor que hay en nosotros porque tenemos miedo, porque sentimos culpa, porque nos machacamos cuando nos equivocamos, porque nos han dicho en clase que eramos la oveja negra y que no valemos y nunca seremos nada, y cuando dejamos de hacerlo, creo que lo que queda es dar lo mejor que tenemos…y los caballos me dejan hacer eso. Pregunto yo, ¿Porqué no iba a dar lo mejor que tengo ahora que lo he encontrado?

La segunda pregunta fue ¿como es posible que alguien que tiene nivel, que ha competido y tenido la oportunidad de trabajar con jinetes de gran categoría ahora se conforma con dar clases tan básicas?

La respuesta fue que me encanta lo que hago y adapté mi pasión a mi estilo de vida en familia para darle también todo lo que tengo a ella, a mis hijos que se están criando en un mundo altamente inconsciente y ya empiezan a tener las marcas de ello. Y si completo ahora la respuesta, diré que ver a un alumno, al que a través del caballo he logrado cambiarle o facilitarle la vida y verlo feliz, para mí es como ganar un gran premio. Este fin de semana he tenido 6 personas y he ganado 6 grandes premios…Eso no se logra en unas Olimpiadas 🙂

Esto no eliminará nunca mis ganas de competir y tener resultados con los caballos,  un sueño no quita otro pero, si por el camino puedo hacer feliz a gente que quiere trabajar conmigo y me puedo ganar la vida con ello, realmente tengo todo lo que un corazón puede desear a nivel profesional, y es eso lo que creo que mi padre quiso siempre decir…

Gracias Claudio por tus preguntas que me hicieron reflexionar sobre las cosas y encantada de conoceros 🙂

Estamos preparando un post de lo que aprendimos de cada alumno, así que en breve, verás un nuevo vídeo-resumen del curso y un poquito de lo que aprendimos para que tengas una idea de lo que tratamos durante los días que estamos trabajando y además, como siempre, dejaremos algunos de los consejos que dimos durante el curso. Aviso, porque creo que el próximo curso  ya lo tenemos completo, (nos falta concretar la fecha) en Noviembre o Diciembre, quizás podamos poner una plaza más y si queda ocupada puedes venir de oyente (tengo el pinganillo, se oyen muy bien todas las clases que doy en todo momento, puedo explicar lo que hago cuando trabajamos en libertad sin quedarme sin voz 🙂 y puedes hacerme todas las preguntas que quieras y criticar a todos los alumnos que estén a caballo (aunque no demasiado porque luego te llevarás el mismo tratamiento cuando seas tú 🙂 ) y la próxima vez, daremos opción a quienes fueron de oyentes para que vengan con caballo.

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¡Mi caballo no anda! Parte 2: Nuestra posición

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Tu posición no es adecuada y no te permite “hacerte leve” encima del dorso del caballo y/o coordinar correctamente tus ayudas.

El libro Cómo ganar la confianza de un caballo en 5 pasos empieza con el siguiente párrafo:

“Todo lo que implica lograr el equilibrio físico y emocional tanto del jinete como del caballo se puede considerar la base de la Equitación. Únicamente encontrando dicho equilibrio, podremos empezar a desarrollar el verdadero Arte Ecuestre”.

Para poder trabajar dicho equilibrio emocional y físico del caballo, debemos empezar antes por el nuestro, así que aquí van unas reflexiones sobre nuestra posición que debemos tener en cuenta antes de pensar en la disciplina que estamos practicando. Ya hemos visto antes que uno de los mayores errores es querer practicar una disciplina concreta a caballo sin afianzar nuestra posición. Una mala posición será “una piedra en el zapato” para el resto de nuestra vida ecuestre y una de las misiones que tenemos por aquí es ayudarte a quitarte ese incómodo si lo tienes, así que, toca reflexionar un poco:

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  • Nuestra posición debe ser leve, debemos pesar poco encima del caballo, lo que significa que debemos librarnos de un montón de ideas equivocadas que tenemos en nuestra cabeza sobre nosotros mismos que pesan un montón 🙂 y no sirven para nada, y sobre todo, debemos aprender a controlar nuestra musculatura para adaptar nuestro movimiento al del caballo. Debemos hacernos suaves en nuestro movimiento y colocarnos encima de la línea de equilibrio del caballo, así podremos trabajar y mejorar dicho equilibrio con nuestro cuerpo y ayudas.
  • Nuestra mirada debe ser activa y debe estar levantada buscando nuevos objetivos.
  • Nuestra pierna debe estar firme a la vez que flexible. Una pierna floja moviéndose sin control no es efectiva.
  • Nuestra cadera y cintura deben ser flexibles y no demasiado sueltas para que no se dejen llevar por el caballo de forma que se pierda el control sobre nuestro propio cuerpo, y no pueden ser rígidas para no bloquear el movimiento que estamos cuando pedimos ir hacia delante con nuestras piernas.
  • Nuestros abdominales (sobre todo los internos y los más próximos de la columna) deben ser firmes y flexibles hasta el punto de lograr sentir la línea de equilibrio del caballo para poder trabajar con nuestro tronco debidamente.
  • Nuestro tronco debe estar libre de tensiones, y nosotros libres de miedos, frustraciones y de rabias, parece algo gracioso pero no lo es, gran parte de nuestra rabia la transmitimos con la rigidez de nuestro tronco y brazos.
  • Nuestros hombros deben seguir la línea de flexibilidad de nuestro tronco, para poder dejar pasar el movimiento del caballo a través de nuestros brazos y al mismo tiempo deben ser independientes para que nuestra mano sea, además de independiente, suave pero activa cuando necesario.
  • La mano debe dejar pasar el movimiento cuando se lo pedimos con la pierna y debe limitar cuando el caballo pide límites. Debe dar contacto cuando el caballo lo necesita y avanzar, pero no demasiado, para no desequilibrar al caballo justo cuando éste está levantando las espaldas para ir hacia delante.

En la siguiente imagen veremos una serie de posiciones que adoptamos con frecuencia (hay más, pero lo veremos más hacia delante), que impiden que nuestras ayudas hacia delante dejen de ser eficaces. ¿Te identificas con alguna?

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Si tienes dudas sobre tu posición y crees que puede ser un obstáculo para resolver estos problemas, por favor pincha en la imagen y accede a nuestro servicio de comentar vídeos sobre la posición. Descubriremos tus errores y te daremos unas pautas de trabajo para que pongas en práctica y mejores rápidamente.

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Las imágenes valen más que mil palabras, pero emails así lo valen todo

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“Las imágenes valen más que mil palabras, pero un email como el que Ricardo me mandó, vale todo por lo que he estado trabajando durante años 🙂 Continue reading

Redondeando dorso durante el calentamiento

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En un deporte donde existan varias disciplinas encontramos que todas tienen un tronco común, es decir, la base es la misma: en la equitación pasa lo mismo, y hablamos de ella como doma base y se trata de una fase del aprendizaje por la que todos los caballos deberían pasar. Continue reading