Clase de Equitación: cómo mejorar el contacto del caballo

This entry is part 2 of 4 in the series Trabajando caballos

A raíz del post que publiqué el otro día sobre “qué hacer cuando no montamos ni damos cuerda”, algunas personas pueden haber interpretado que uno sólo puede tener buenos momentos pie a tierra, y me gustaría hablar un poquito más sobre esto porque no es para nada mi punto de vista, ya que con los años que llevo montando, no estaría siendo honesta al decir algo así.

Supongo que tiene que ver con la comunicación real que existe con el caballo, es muy diferente hacer un recorrido de salto sobre una máquina de saltar, que sobre un caballo al que entendemos, que lo hemos preparado para que tome iniciativas cuando es necesario, que nos complemente cuando algo nos falta, o al que sabemos complementar cuando algo le falta a él. Del que conocemos sus defectos y sus virtudes, conocemos su rendimiento físico y mental  y el efecto emocional que tienen ciertos estímulos sobre él… durante el recorrido sentimos que lo llevamos con nuestra mente, nuestro cuerpo y un contacto que nos permite darle confianza cuando lo necesita…

Es diferente….

Es diferente montar una máquina de hacer ejercicios de doma clásica, o trabajar a un caballo por la pista sabiendo que podríamos pedirle los ejercicios donde fuera que respondería porque lo hemos entrenado para ello, no le cuesta y que, físicamente y emocionalmente lo tenemos con nosotros.

Es diferente montar un caballo, de paseo que nos lleva hacia donde queremos sin más,  a ir con un caballo de paseo y disfrutar de su movimiento, llevándolo flexible y atento a nuestras ayudas, que respeta nuestras decisiones y al que le logramos dar un margen de libertad que le permite moverse entre ciertos límites pero sin estar obligado a nada, que anda por nosotros y con nosotros…

Es diferente dar cuerda o trabajar en libertad a un animal que camina sobre cuatro patas y al que damos cuerda sólo  para calentar, que dar cuerda buscando un contacto y una sintonía en la que podemos empezar a comunicar para seguir comunicando encima suyo una vez lo montemos…

Es diferente ir a encerrar las vacas con un caballo que es un utensilio más, por no ir a pie, que hacerlo con un contacto, una complicidad,  dando todo lo que se tiene el uno por el otro para trabajar en conjunto…

Es diferente estar en un campo con caballos agarrado al teléfono porque tenemos  que responder a esto o a aquello, o preocupado con las miles de cosas que te quedan por hacer mientras echas la comida, que simplemente…estar con ellos para disfrutar de su ser…Y el día que escribí el post, fue precisamente la última situación, pero podría haber sido cualquier otra. 🙂

Tenemos un poco la tendencia de sentirnos mejor pie a tierra porque no hacemos tantas cosas al mismo tiempo como cuando vamos montados, nos sentimos más seguros por tener la posibilidad de no estar tan cerca, pero te invito a buscar estos momentos también cuando vayas a caballo, estés en medio de una prueba o competición, estés paseando o trotando a tu potro por el campo, ríete de sus sustos, de sus tonterías, y de sus reacciones que sean “fuera de lo estipulado”, corrígelo con la firmeza de quien hace ver que se enfada, pero no te enfades de verdad, soluciona algo siendo lo más práctico que puedas para que puedas de nuevo sentir el sabor de haber solucionado un conflicto más y poder seguir con vuestra vida sin quedarte pensando en lo mal que ha ido…

Cada uno lo vive a su manera 🙂 si soy sincera, los mejores momentos que he pasado con caballos ha sido montando. Pie a tierra también, y a veces hasta sin estar con ellos. Sólo pensando en ellos, recordando algunas aventuras y reflexionando en cómo actuar con ellos de la mejor manera. Muy buenos momentos han sido los que he tenido cuando consigo que alguien entre en sintonía con su caballo, conociendo personas con afinidades parecidas en su trato con el caballo y en fin….. creo que el secreto está en aprovecharlos y permitirnos sentir la belleza del momento, pues no sólo pie a tierra se logran momentos fantásticos.

Y nos cuentas tu experiencia, que por aquí seguro que te entendemos 🙂

Dejamos aquí un vídeo de 12 minutos de nuestra amiga Bárbara, a la que agradezco por dejarme publicar sus imágenes  :). Trabajamos varias cosas, entre ellas el buen contacto y la comunicación, todo ello sinónimo de confianza. Creo que logramos una buena base para continuar trabajando y me gustaría dejar aquí uno más de esos momentos especiales, en los que realmente sentí que logré transmitir algo diferente en este caso a Bárbara y su caballo.

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5 thoughts on “Clase de Equitación: cómo mejorar el contacto del caballo

  1. Siempre que veo tus vídeos aprendo tanto…..y mas aun a llenar mi vida de sentido común¿…gracias,,,,,,!!!!

    • Muchas gracias Maria Luisa!!!Eres un solete 🙂 Gracias por acompañarnos!!!! A ver si solucionamos ese problema de la yegua nueva…Creo que habrá que organizar otro curso en breve, pero esta vez tendrás que traerte a la yeguita 🙂

      • Gracias a ti. Es inteligente y conoce rápido a las personas. Tiene 6 años. Avísame con tiempo pues he de organizarme.

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