¿Cómo no utilizar la tralla?

This entry is part 10 of 17 in the series "Cómo no hacer" en equitación

Hace poco fui a dar un repaso a unas yeguas que estuve trabajando en verano. Sé que prometí vídeos sobre ese trabajo y estamos en ello para publicarlos :).   Cuando estaba trabajando con una de ellas en libertad para reforzar el respeto y la confianza antes de montarlas, alguien me preguntó: ¿no es contradictorio que utilices una tralla  para presionar al caballo para que ande y luego le pasas la tralla por el cuerpo y se la mueves con vigor cerca del caballo para desensibilizarlo? ¿Cómo distingue el caballo si tiene que asustarse o no hacerlo?

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Pues bien. La tralla, tal como nuestro propio cuerpo puede ser un arma para dañar (física o emocionalmente) al caballo o puede ser un medio de comunicación. El caballo tiene que confiar en  la presencia y el movimiento natural de nuestro cuerpo y aprender a distinguir entre nuestra tensión (positiva o negativa) y la relajación de la tensión, para poder trabajar y entender los mensajes que le transmitimos con el mismo. (En el libro hablamos sobre las tensiones negativas y positivas para el trabajo y cómo disipar las mismas)

El caballo no puede tenerle miedo a la tralla como no puede tenerle miedo a nuestro cuerpo. Eso sí, tiene que respetar tanto una cosa como otra. Creo que existe una confusión muy grande entre QUÉ utilizamos para comunicar con el caballo y el CÓMO lo utilizamos.

Cuando queremos que el caballo ande, si no hay tralla, pondremos una actitud mental específica para poder utilizar nuestro brazo y nuestro lenguaje corporal y lo haremos  avanzar (poner presión). Cuando avance, libraremos al caballo de la presión y nuestro lenguaje corporal se relajará.  ¿Eso quiere decir que cada vez que levantemos el brazo el caballo tiene que irse o sentirse presionado? Si así fuese, al ponerle una cabezada o pasar una cuerda por la cabeza, o ducharlo y levantar algo delante de él el caballo huiría.

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Cuando queremos que el caballo avance mientras montamos, pondremos la actitud mental necesaria, pondremos la pierna de una forma que le confirmará que tenemos que avanzar. ¿Esto significa que el caballo tiene que temer o sentirse amenazado cuando la pierna está en contacto? Si así fuese no podríamos tener la pierna en contacto y aunque a veces nos pueda parecer que no necesitamos tener la pierna en contacto con el caballo, la necesitamos para pasar obstáculos o mantener nuestra seguridad en reacciones inesperadas del caballo. Podemos probarlo de primera mano no llevando la pierna con contacto y recorriendo una calle de saltos.

El caballo necesita saber la diferencia entre presión y relajación de la misma. Si tiene claras las expresiones de tensión y relajación de nuestro cuerpo, podemos trabajar con una tralla, con un paraguas, un globo, un plástico, una rama, o cualquier otra cosa. Todo dependerá de nuestro lenguaje mental y corporal que utilicemos mientras queramos transmitir algún mensaje.

No es importante lo que se utilice, sino el sentimiento y la emoción (actitud) con la que lo utilizamos para comunicar con ellos.

Volviendo a la tralla, cuando nuestro cuerpo está quieto y parado de una forma que el caballo no interprete como “presión” y movemos la tralla de una forma vigorosa al lado del caballo, éste tendrá que interpretarlo como algo que se mueve pero no considerarlo una amenaza ya que nuestro cuerpo y actitud mental (nosotros somos sus guías) les dice que no hay peligro alguno.

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Eso sí, tal como ocurre cuando perdemos la confianza de quien nos respeta y ama, si con el cuerpo le transmitimos que no pasa nada, pero le pegamos un trallazo que duele habremos cometido un error con consecuencias tremendas en la confianza del caballo. Dependerá de nosotros la reversión de este proceso, que no es fácil.

El sentido de culpa muchas veces es tan devastador que nos hará parecer imprevisibles y poco confiados en nuestras propias actitudes. ¿Te parece que sufres de este sentido de culpa por errores que hayas cometido en el pasado? Nos encantará saber tu situación, creo que no hay ningún aficionado de caballos que pueda levantar la mano diciendo que nunca ha cometido un error…

¿Sabes distinguir el “poner presión” y “relajar la presión” en todo momento? ¿En qué momentos tienes más dificultad? Deja tus comentarios y comparte este post si crees que puede ayudar a alguien 🙂

 

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