Tres preguntas como resumen del último curso

This entry is part 37 of 40 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

Nuevo curso, nueva gente, la misma curiosidad e interés por aprender y las mismas maravillosas instalaciones en el Centro Ecuestre La Abadía.

Es impresionante lo fácil que se coge cariño a la gente cuando una afición nos une, y no es una afición cualquiera: es hacer equitación. ¿Cómo expresarlo? Muchos repiten y nos vamos conociendo un poco mejor, con todos vamos estrechando relaciones por correo o WhatsApp y el círculo de amistades de Equierrores se va haciendo cada vez mayor. A pesar de que definitivamente me entiendo mejor con los caballos que con la tecnología, debo decir que de otra forma sería muy difícil reunir personas distantes geográficamente, pero cercanas en ganas de aprender, y todos ellos con interés en mi forma de trabajar con caballos y jinetes.

Ahora al contenido de lo que hablamos durante el último curso. Siempre es mejor estar presente, pero sobre todo para ti que has contactado y tenías ganas de venir y no has podido, te dedicamos esta publicación. Espero verte pronto y trabajar contigo en persona 😉

He resumido el último curso en tres preguntas:

  1. ¿Este caballo me sirve?
  2. ¿Puedo mejorar a este caballo?
  3. ¿Estoy preparado para montar este tipo de caballo?

Las tres quedaron discutidas, analizadas y respondidas a medida que trabajábamos según mi método.

¿Cuándo empieza el trabajo?

La mayoría de la gente considera que se empieza a trabajar con el caballo cuando ya lo tenemos preparado y estamos montados, sin embargo, la sesión de trabajo no empieza cuando estamos encima del caballo listos para salir al campo o a pista y empezar con el entrenamiento, empieza mucho antes. Hemos aprendido que el caballo nos da señales, pistas de cómo nos lo vamos a encontrar.

El trabajo empezó desde el momento en que nos acercamos al box y vimos lo que tenemos que tener en cuenta para podernos relacionar adecuadamente con un caballo sin que nos pongamos en peligro:

  1. Debemos tener el control sobre el exceso de energía (no me cansaré de repetirlo… y le quitamos importancia tantas veces…)
  2. Debemos tener el control sobre su grupa, su espalda, su cuello y su cabeza (en el box, de la mano, a la cuerda, en libertad y por supuesto, montados)
  3. Debemos tener el control sobre su capacidad de distinguir entre intención y no intención
  4. Debemos tener el control sobre su atención constante

Por supuesto esto es importante a todos los niveles, podemos decir que forma parte de la base del entendimiento entre caballo y jinete, y por ello, cuando tenemos dudas con respecto a un determinado caballo, nos sirve de base para saber si estamos o no listos para comprarlo, montarlo o avanzar de nivel con él. Entender y aceptar esto, nos va a librar de muchas situaciones comprometidas o accidentes.

 

¿Qué hicimos montados?

Montados vimos cómo mejoró la respuesta de uno de los caballos una vez seguimos los pasos para movilizar y ganar control sobre la grupa, espalda, cuello y cabeza del caballo y cómo se ponen «redondos» con este trabajo. Vimos también que ese control ayuda a mejorar la flexibilidad durante el salto y aprendimos a calentar a un caballo para que durante los saltos no ponga el peso sobre las espaldas.

La pausa activa, cuando no hacer nada es el trabajo

Demostramos la efectividad de lo que yo llamo la “pausa activa”. Es sorprendente el resultado que da no hacer nada y esperar en determinados momentos, sobre todo en algunos de los escalones de la escala de tensión explicada durante la presentación teórica.

Y cómo no, con el objetivo de disfrutar de la equitación, aprendimos a utilizar nuestro equilibrio y nuestras ayudas al paso, al trote y durante las transiciones parada-paso, paso-trote, trote-paso es la base que afianzamos para aprender a controlar nuestros nervios, nuestras ansiedades a caballo y aumentar la confianza en nuestra capacidad de solucionar cosas a caballo. 

Gracias al Centro Ecuestre la Abadia, gracias a Curro, uno de los caballos maravillosos del centro y a todos por venir y gracias a ti que nos contactas por correo o por Facebook/instagram para venir y aún no has tenido la oportunidad. ¡Nos vemos pronto seguro!

Si quieres ponerte en lista de espera para recibir información para el próximo curso puedes contactarnos! Tienes aquí la información actualizada de donde estaré los próximos tiempos

Aquí te dejamos el vídeo del curso:

 

Equitación: Hablemos de los malos y los buenos momentos

This entry is part 36 of 40 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

Llevo tiempo dedicándome a ser una especie de intérprete entre caballos y jinetes. A los caballos los entiendo bien, conozco su esencia y me ayuda a entender al ser humano. Durante mi trabajo, me doy cuenta de que siempre encuentro algo con lo que me identifico en cada jinete y eso me ayuda a conectar con su caballo.

Al aprender a gestionar las emociones y el movimiento físico, tanto del caballo como del jinete, logramos unirnos en una relación magnífica. Y conforme vamos todos avanzando en esa relación, nos damos cuenta de algo muy curioso: Los caballos no están aquí para hacernos la vida complicada, ni para complacernos o hacernos felices… Ese no es su trabajo. Ser feliz o no serlo es únicamente nuestra responsabilidad. De nadie más.

Y parece contradictorio, pero únicamente asumiendo esa responsabilidad, podemos unirnos a la esencia de nuestro caballo transformándola en una relación inigualable. Asumir y dominar dicha responsabilidad es uno de los primeros pasos en la equitación que hay que dar. A partir de aquí se vuelve todo más fácil porque cuando nos damos cuenta de que debemos sentir la necesidad de ser felices sin que de ello dependa la actitud buena o mala de un caballo, todo cambia: Podemos empezar a entender de verdad que la confianza de un caballo no se traduce en que venga porque le damos zanahorias, o que se deje poner la cabezada mientras nos da unos empujoncitos “simpáticos” o porque lleva el cuello redondo mientras trabaja, ni porque obedece a todo lo que le pidamos porque sí, ni porque está condicionado a responder a una serie de ayudas sin más.

Para lograr gestionar nuestras emociones aparte de las emociones del caballo pienso que no debemos confundir la emoción negativa que sentimos cuando algo no nos sale bien o cuando el caballo no nos responde como deseábamos, con la necesidad que tenemos de hacer las cosas bien y que el caballo responda como queremos para ser felices. Si hacemos que nuestra felicidad dependa de cosas que no siempre podemos controlar, estaremos creándonos una frustración innecesaria y poco productiva porque, hay muchísimos factores que no siempre logramos controlar.

Si empezamos a entender que esa emoción negativa refleja un contraste que estamos experimentando en nuestra evolución, y que sirve para darnos cuenta de que algo tenemos que cambiar o aprender, nuestra felicidad dejará de depender de los resultados obtenidos y disfrutaremos del aprendizaje en sí.

(Hay un capítulo dedicado a esto en el libro “Como ganar la confianza de un caballo en 5 pasos”)

Este fin de semana, ha sido maravilloso en muchísimos aspectos, y uno de ellos merece la pena mencionar con orgullo. Porque sé que el trabajo de mis alumnos cuando no estoy es una de las claves para su éxito y porque cuando estoy, hago lo posible para contribuir deliberadamente para que las cosas mejoren y funcionen. No descanso hasta que no logro ver que algo cambia en ellos, tanto jinetes como caballos.

Y el cambio no siempre nos provoca alegría, porque como hemos dicho, a veces lo que cambia provoca cierto desconcierto y cierto (“gran, a veces maldito y frustrante”) contraste en relación a  lo que pensábamos y hacíamos hasta el momento. Pero al mismo tiempo, viendo que funciona con otros, nos despierta una curiosidad (a veces secreta, pero…el caballo es el espejo de nuestra alma ;)) y ganas de saber cómo lo pueden llegar a hacer otros que sí les funciona…

Estamos hablando del maravilloso contraste en la equitación que nos permite aprender: Esa frustración que nos hace ir hacia lo que queremos cuando vemos que lo que estamos aprendiendo funciona con otros y lo que estábamos haciendo no está funcionando con nosotros, esa frustración que nos invade cuando ya no podemos negar que algo tenemos que cambiar para que nos funcione como a otros les funciona… Maravilloso contraste, porque después con esa frustración tenemos dos opciones que son, una vez más, de nuestra única responsabilidad: Rendirnos y dedicarnos a otra cosa, o despertar en nosotros un gran afán de conseguirlo.

De rendirnos no hablaremos aquí porque no es ese nuestro objetivo aquí en Equierrores, pero con el afán de conseguirlo viene, indudablemente, la fe en que también somos capaces de hacerlo…y sin darnos cuenta, nos encontramos a diario practicando para que no sólo sea fe, sino una creencia firme de que lo vamos a conseguir y, una vez lo logramos, aunque sea un tranco, un momento, una fracción de segundo que sentimos que está resultando….estamos absolutamente seguros de que somos capaces y de que lo lograremos!!!

Me ha sido de gran satisfacción ver que alumnos a quienes ayudo regularmente están evolucionando como lo hacen, me recuerda ¡lo mucho que me gusta mi trabajo! Cuando un alumno de repente ve la luz, trabaja cuando no estoy en los deberes puestos en el curso anterior y cuando vuelvo veo que le sale bien, que ha avanzado y que el caballo está disfrutando del trabajo con su jinete, me quedo de nuevo sin palabras. Agradezco las oportunidades de ver estas evoluciones, estoy muy orgullosa.

Veamos a dos alumnos en diferentes cursos, el primero que dimos y el último. Se nota que empiezan a sentir buenos momentos y a partir de aquí…¡ya no hay quien los pare! 😉

Por otro lado, nos encontramos a alumnos nuevos  que tienen muchas ganas de aprender. Ver cómo después de unas horas dedicadas a sus caballos y a su asiento y comunicación con ellos pasan del contraste inicial (inevitable) a la certeza absoluta de que algo pueden cambiar para mejor, me dejan, en realidad sin palabras para describir la satisfacción que me trae.

Nuestro querido Malagueño del Centro Hípico Las Espuelas en Guadalajara:

Y su propietario, Ángel  que se sentía algo inseguro con su asiento encima de un caballo entero dominante como  Malagueño que necesita que le pongan normas y límites para que su expresividad no rebase la buena educación y el respeto por su jinete en todo momento:

Lo primero que hay que ajustar es el equilibrio de uno y de otro para que pasen a trabajar en conjunto y sea posible una comunicación que entiendan ambos. Ese es el primer paso práctico que solemos dar en el primer curso. Ahora, tocan deberes hasta el próximo!!

El sistema que utilizamos durante los cursos (ya sea en grupo o particular) es:

  • El primer curso es de dos días con su respectivo temario. A veces tres días dependiendo del número de jinetes y caballos. Cuando es particular suele ser un día (o lo que ocupen tres sesiones), una trabajando en libertad o pie a tierra, otra para el trabajo del caballo a la cuerda y otra montado.
  • Se toma conciencia de los errores en la comunicación. Se provoca SIEMPRE algún contraste. Es deliberado, sin él, no aprendemos. Y cuando ocurre, lo dirigimos hacia nuevos aprendizajes y subir de nivel.
  • Se practica durante el curso, los ejercicios pie a tierra y montados que permiten un cambio inmediato en la comunicación con los caballos
  • Se ponen deberes
  • Se da la opción de mandar un vídeo haciendo los deberes cuando no estoy, se comenta y se ajusta si hace falta.
  • Entre cursos, existe la posibilidad de contratar el servicio de comentar vídeos donde vamos viendo el progreso y dando más deberes si ya estamos evolucionando, esto permite un avance más regular.
  • Al curso siguiente se repasan los deberes, se introduce nuevo temario y se practica hasta que somos capaces de hacerlo solos. Siempre se pide  poco y bien de cada vez para que cuando tengamos que hacerlo solos no sea un gran problema.
  • Y vuelve a repetir el proceso 🙂
  • Se puede ir de oyente a los cursos y aprender de todo un poco puesto que ¡cada caballo es un mundo y cada jinete también!

Sobre todo estoy disponible para las fases en las que el alumno experimenta un contraste, para que sus emociones y actitudes con ese contraste sean constructivas y así lograr aprender en vez de desesperarse. ¡¡Esto para mí es casi tanto o más importante que las clases en sí!!

Cerrillo Marzo 2018:Reacciones de los caballos en días de viento

This entry is part 35 of 40 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

El último curso que hicimos en el Cerrillo fue peculiar. Aprendimos un montón. Fue un poco diferente.

Hacía muchísimo frío y un viento impresionante, lo notarás en los vídeos de las clases que dejamos en esta publicación.

Como es lógico, los caballos estaban con otra disposición. Los caballos que el club alquiló se portaron muy bien aunque como todos, también notaron el viento.

Estuvimos trabajando el asiento, desde luego, porque es algo que nunca se deja de trabajar en nuestros cursos, pero, surgieron una serie de situaciones, sustos y querencias que acabamos por corregir y aprender de ellas. Fue ameno porque algunas cosas las corregí yo, otras los corrigieron y solucionaron los alumnos mientras les daba indicaciones y otras situaciones fueron una mezcla entre la actitud de quien iba encima y una corrección puntual de mi parte para acabar de afianzar una corrección que estaba quedando a medias.

Felicidad y Alexandra esta vez alquilaron caballo, pero venían con algunas dudas en su cabeza sobre su caballo (algo gamberro como dicen ellas) al que esta vez no trajeron pero espero ver pronto, y mediante todo lo que fue pasando durante los dos días de curso sacaron sus propias conclusiones sobre lo que estaban haciendo bien y mal con el suyo.

Con ellas aprendimos un montón de cosas, que los brazos rígidos pasan mensajes rígidos, que los caballos no se cierran sólo de delante, que al trabajar realmente la dirección, la espalda y la grupa de los caballos éstos empiezan a ir cómodos y relajados, que necesitan el contacto constante de nuestras pantorrillas, que el miedo a galopar es comprensible cuando nos hemos caído y el dichoso miedo se ha instalado, pero se puede superar con algunas modificaciones en nuestro asiento sin dejar que el cuerpo se canse para no perder el asiento y el equilibrio,  y que el trabajo pie a tierra hay que hacerlo como una obligación con nuestros caballos, si no, se pueden volver peligrosos.

Dante es algo conocido por sus botes cuando algo le distrae, pero aún no lo había demostrado en los cursos conmigo hasta este fin de semana que me subí para sentir cómo estaba y al pasar unas bicis y unos caballos tuvo esa reacción conmigo. Un poquito antes la había tenido con su propietario y aprovechamos para poner fin a ese tipo de comportamiento. Una cosa es una vez que se escapan y se asustan, otra es por sistema, un caballo que cada vez que algo le distrae se bota. Eso no es admisible. Aunque sus botes no sean demasiado peligrosos, no es admisible y tiene que entender que eso no es comportamiento para tener cuando hay alguien encima.

Aprendimos que el exceso de energía es uno de los agravantes de esta situación así que la solución pasa por:

  • soltarlo un poquito antes,
  • darle un poco de cuerda para concentrarlo
  • corrección específica cada vez que tenga una reacción de estas

El viento no deja que los caballos oigan demasiado bien a lo lejos, se lleva los olores y los ruidos  o les llegan de repente, de ahí que estén más distraídos y asustadizos. Caballos muy muy bien puestos que escuchan constantemente a su jinete y han aprendido a dominar sus reacciones, tienen menos dificultad en los días de viento. Pero aun así es un buen día para poner a prueba nuestra rapidez de reflejos, autodominio y dominio sobre el caballo y sus reacciones

Indi también se asusta cuando aparecen personas llevando unas sillas de bar en la mano (no se había dado cuenta que venían ahí y se las encontró de repente).  Otra reacción tonta. Se da media vuelta y se arranca. Una vez más no es muy peligrosa la reacción, pero es muy desagradable y si alguien un poquito más flojo va encima, se sale de la montura en este tipo de reacciones.  Además, tiene que aprender a auto dominarse en estas situaciones. Con nuestra ayuda. Ayudando a Pedro a entender que cuando el caballo mira o se pone tenso hay que disipar de inmediato esa tensión porque es negativa y puede ir a más, logramos que el caballo volviese a su trabajo con concentración aunque todo volara a su alrededor (el trípode, las sillas, etc)

Trasto pasó por una prueba horrorosa, un helicóptero volando bastante bajito nos pasó por encima…Trasto ¡El susto en caballo! Evitamos una reacción de pánico en el caballo (porque realmente  entra en pánico y se mete por donde no cabe con tal de huir, es decir, tiene reacciones peligrosas porque deja de sentir, deja de ser consciente de que tiene alguien arriba y eso sí es muy peligroso). Pues Angeles se portó como una campeona, mantuvo la calma (dentro de lo posible, porque por un momento parecía que no creía que el caballo se tranquilizaría pero logró seguir las indicaciones y se mantuvo fiel a ellas hasta que el caballo se relajó :).

Norton volvió a probar a Virginia, que no se acababa de creer que el caballo pudiese ir por ese camino donde siempre tenía problemas y tenía que bajarse para que pasara. Se había creado un un círculo vicioso de ayudas medio dadas y respuestas medio conseguidas, que hacían que Norton no acabase de entender y quería siempre volver para atrás. Tuve que intervenir dos veces, ayudando a Virginia a colocar realmente la cabeza hacia donde había que ir y hacer que Virginia se lo creyera de verdad para que las cosas se solucionaran por si solas. Su sonrisa aún me aparece delante cuando pienso en ese día que la velocidad del viento era absolutamente desconcertante y ellos dos lograron superar el problema, espero que para siempre 🙂

Aquí os dejamos el vídeo. En Mayo en principio haremos otro curso en el Cerrillo así que, allí te espero si estás interesado. Si lo estás, ponte en contacto con nosotros porque te pondremos en la lista de espera para recibir la información sobre el fin de semana en cuestión!

Caballos que expresan lo que no sabemos decir por palabras. Video Curso Decathlon Barakaldo-Laukiniz

This entry is part 34 of 40 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

En este vídeo verás 20 minutos de resumen del curso que hicimos en el Club Laukiniz organizado por Jessica Lopez de Decathlon de Barakaldo. A lo largo del vídeo verás como los caballos transmiten ciertas sensaciones, verás trabajo durante las clases, durante el trabajo de los caballos en sí y verás cómo caballos con actitudes negativas para el trabajo pasan a concentrarse y trabajar normalmente. Esperamos que te guste 😉