Error: Pensar que la confianza surge por el mero hecho de estar junto al animal o encima

This entry is part 26 of 30 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

Eso mismo aprendimos durante este último curso en el Cerrillo (Diciembre 2016).

El primer día lo dejamos claro cuando entramos en el campo donde estaban los caballos. Uno se acercó para ver de qué forma nos podría decir lo que teníamos que hacer, otra yegua se adelantó rápidamente con clara intención de ocupar todo nuestro espacio para que nos quedase bien claro que ése era SU lugar.

“Nos gusta esto de que los caballos tienen su lugar, donde se sienten seguros, y no tenemos el derecho de invadir su privacidad y su espacio”…Eso es lo que me transmitieron los chicos que entraron conmigo en el campo con sus actitudes (ya sabes, el caballo no engaña…).

Rápidamente, ellos se dieron cuenta de que conmigo los caballos guardaban distancia y  ellos los tenían encima buscando “golosinas” dando cabezadas y metiendo el morro en las chaquetas pisoteando un poco aquí y allí el espacio personal de mis compañeros de curso.

“¿No puedo tocar al caballo cuando viene? Es que es un animal tan lindo que es que no puedo resistirme a tocarlo y darle caricias”…decía una de mis nuevas amigas cuando yo le decía que la caricia en el momento equivocado puede enseñar todo lo contrario de lo que queremos a un caballo.  :).

Acto seguido hicimos un trabajo en libertad con los tres caballos donde demostramos y aprendimos que sí, se pueden mimar a los caballos, pero después de hacerles entender lo que esperan de nosotros y nosotros de ellos. Antes no. Y resulta que después de las normas, los límites y las cosas claras para el caballo, él mismo nos acaba siguiendo a una distancia prudente, pidiendo permiso para acercarse, manteniendo siempre la distancia que le indicamos y resulta también que una vez establecidas las normas, las caricias, mimos sientan mucho mejor. A los dos. Jinete y caballo. Porque ahí sí es verdadero. Nadie impone nada a nadie, hay un acuerdo entre los dos para trabajar en conjunto.

Este trabajo establece la base para el trabajo montado. Es el mismo trabajo: Presión-esperar respuesta-relajación del mismo método de 5 pasos que hablo en el libro. Con pequeños gestos, grandes gestos, sutilezas o movimientos obvios y contundentes….todo dependerá del tipo de caballo que tenemos entre manos, de su forma de responder y de la educación que se le haya dado.

Durante el curso, tanto montados como pie a tierra aplicamos claramente los cinco pasos del libro con cada caballo que nos encontramos:

1- Identificar el tipo de relación que tiene con el humano

2- Lograr leer las señales que nos transmite para indicarnos el tipo de caballo que es, la educación y la sensibilidad que tiene.

3- Gestionar nuestra actitud ante las reacciones del caballo para poder utilizar nuestro cuerpo a favor del trabajo positivo

4- Gestionar constantemente las tensiones que van surgiendo durante el trabajo y disiparlas convenientemente

5- Las repeticiones condicionan los comportamientos

Podría escribir durante horas sobre todo lo que aprendimos durante el curso, hicimos tantas cosas en tan poco tiempo que faltarían paginas para escribirlo todo. Debajo del post te dejamos un vídeo-resumen de lo que fuimos tratando a lo largo del fin de semana. Algunas personas optaron por no aparecer en el vídeo, así que hay muchos momentos que quedan en el recuerdo de los dos días, pero gracias a todos, tanto los que salen en el vídeo como a los que decidieron no salir. Gracias a vosotros se aprendió muchísimo en muy poco tiempo!

Respondiendo a la pregunta de Claudio el último día: “Como te ha hecho crecer este curso?” (Claudio es coach con caballos, se nota…siempre con preguntas que nunca sé de donde me bajan y necesito tiempo para pensar en ellas…:))

Te respondo que sé que nos lees:

Sigo maravillada con la elección de ayudar a las personas que necesitan que les echen una mano con sus caballos. Y sigo pensando que mientras siga consciente durante los cursos, los demás podrán aprender gracias a los caballos y sus respuestas tan claras a nuestras actitudes, tanto pie a tierra como montados.

Los caballos (irónicamente), me mantienen los pies en la tierra, y me ayudan a interpretar a las personas en este mundo en el que muchos hablamos los mismos idiomas pero raramente el mismo lenguaje. Ellos descifran ese lenguaje complicado que cada uno utiliza y nos lo descomplican en pocos minutos.

A través del caballo, nuestra posición y asiento a caballo, nuestro lenguaje corporal pie a tierra nos delata de tal forma, que asustaría a cualquiera que no esté preparado para escuchar ciertas cosas sobre sí mismo y que no esté listo para mejorar y subir de nivel.

Por otro lado, tal como dices, cuando no aplicamos a las personas lo que aprendemos con los caballos, damos demasiado espacio a abusones y poco respetuosos que luego nos pisan y nos atropellan. 🙂

El próximo curso será en El Cerrillo el fin de semana del 1 de Octubre! Existe la posibilidad de alquilar caballo,  traerse el caballo durante el fin de semana o venir de oyente. Pincha aquí para que te demos la información que necesites sobre el curso.

 

Pequeñas cosas que no pasan desapercibidas cuando trabajamos con caballos

This entry is part 25 of 30 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

El caballo no engaña y no se puede engañar a un caballo…

Seguimos confirmando esta realidad durante nuestros cursos y me alegro de que sea así, porque gracias a  esta pequeña gran verdad, los caballos me ayudan a entender a las personas, algo que he querido saber hacer desde muy niña y nunca fui verdaderamente capaz hasta que me di cuenta que los caballos son mis intermediarios perfectos.

Como venimos haciendo, voy a recordar algunas cosas que aprendí del último curso hecho en El Cerrillo:

Continue reading

Dos preguntas ecuestres que casi me dejan sin palabras durante el último curso

This entry is part 24 of 30 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

¡Qué gran fin de semana! Terminamos el curso en la Hípica El Cerrillo, donde  Rosa nos facilitó sus instalaciones para poder realizarlo, por lo cual le estamos eternamente agradecidos :).

Mientras iba haciendo kilómetros hacia Madrid iba pensando, (como siempre antes de ir a un curso o a una clase):

No hagas que les falte nada, dales lo que necesitan, concéntrate en los caballos que ellos te indicarán lo que necesita cada jinete. No pienses demasiado y sigue tu instinto para ayudarles a mejorar a caballo. Dales lo mejor que tienes”

Y me lo repetía varias veces como hago siempre. No sólo me sirve con los que ya me conocen, para no perder la conexión con ellos, sino también con los que no conozco y no he visto nunca montar o interactuar con un caballo. Cuando me preparo así, me aseguro de que las cosas fluyen naturalmente, y eso me deja siempre sin palabras después de cada curso. (Bueno, literalmente me quedo sin voz, aunque esta vez me regalaron un juguete que es un pinganillo con altavoz que me la salvó 🙂 ) Me quedo sin saber qué decir sobre lo que pasó el fin de semana, hasta que empiezo a pensar qué es lo que he aprendido de cada uno.

No supe muy bien qué responder cuando me hicieron dos preguntas que me dejaron un poco avergonzada, creo que todos se dieron cuenta pero no me las esperaba…

Luego, más tarde, como siempre, me puse a pensar mejor en lo que me preguntaban. La repuesta viene siempre tarde…

Me preguntaron:

¿Por qué eres tan generosa en tus clases y porqué lo das todo?

La primera respuesta fue que no sabía dar clase de otra manera (por eso mi equipo de Equierrores me fulmina siempre con la mirada 🙂 cuando me paso de las horas establecidas para cada alumno…¡no soy capaz de dejar un tema a medias solo porque se acabó la hora!) y porque mi padre siempre me dijo que no hacia falta que eligiese la universidad como camino, pero que eligiese algo que me gustase y diese todo de mí para ser lo mejor posible y para dar todo lo que tengo en esa actividad. Y cuando me pongo a pensarlo mejor, todo lo que podemos transmitir a los demás para hacerlos felices, nos lo llevamos con nosotros y nos mejora como personas…Durante muchos años sacamos lo peor que hay en nosotros porque tenemos miedo, porque sentimos culpa, porque nos machacamos cuando nos equivocamos, porque nos han dicho en clase que eramos la oveja negra y que no valemos y nunca seremos nada, y cuando dejamos de hacerlo, creo que lo que queda es dar lo mejor que tenemos…y los caballos me dejan hacer eso. Pregunto yo, ¿Porqué no iba a dar lo mejor que tengo ahora que lo he encontrado?

La segunda pregunta fue ¿como es posible que alguien que tiene nivel, que ha competido y tenido la oportunidad de trabajar con jinetes de gran categoría ahora se conforma con dar clases tan básicas?

La respuesta fue que me encanta lo que hago y adapté mi pasión a mi estilo de vida en familia para darle también todo lo que tengo a ella, a mis hijos que se están criando en un mundo altamente inconsciente y ya empiezan a tener las marcas de ello. Y si completo ahora la respuesta, diré que ver a un alumno, al que a través del caballo he logrado cambiarle o facilitarle la vida y verlo feliz, para mí es como ganar un gran premio. Este fin de semana he tenido 6 personas y he ganado 6 grandes premios…Eso no se logra en unas Olimpiadas 🙂

Esto no eliminará nunca mis ganas de competir y tener resultados con los caballos,  un sueño no quita otro pero, si por el camino puedo hacer feliz a gente que quiere trabajar conmigo y me puedo ganar la vida con ello, realmente tengo todo lo que un corazón puede desear a nivel profesional, y es eso lo que creo que mi padre quiso siempre decir…

Gracias Claudio por tus preguntas que me hicieron reflexionar sobre las cosas y encantada de conoceros 🙂

Estamos preparando un post de lo que aprendimos de cada alumno, así que en breve, verás un nuevo vídeo-resumen del curso y un poquito de lo que aprendimos para que tengas una idea de lo que tratamos durante los días que estamos trabajando y además, como siempre, dejaremos algunos de los consejos que dimos durante el curso. Aviso, porque creo que el próximo curso  ya lo tenemos completo, (nos falta concretar la fecha) en Noviembre o Diciembre, quizás podamos poner una plaza más y si queda ocupada puedes venir de oyente (tengo el pinganillo, se oyen muy bien todas las clases que doy en todo momento, puedo explicar lo que hago cuando trabajamos en libertad sin quedarme sin voz 🙂 y puedes hacerme todas las preguntas que quieras y criticar a todos los alumnos que estén a caballo (aunque no demasiado porque luego te llevarás el mismo tratamiento cuando seas tú 🙂 ) y la próxima vez, daremos opción a quienes fueron de oyentes para que vengan con caballo.

im_cerrillo_curso-201610

 

 

Llegar a sentir la sensación correcta en la equitación para poder buscarla de nuevo

This entry is part 23 of 30 in the series Misión re-posicionamiento a caballo

Tantas veces nos encontramos con esos momentos en que estamos haciendo algo que hemos aprendido solos, o que nos han enseñado, hemos leído en algún lugar o visto hacer a otro jinete con más experiencia y no logramos la respuesta deseada. Ni nuestra, ni del caballo. Nos han dicho baja el talón y nos lo repetimos cuando no hay nadie: “venga, talón abajo”, pero luego las piernas y las manos nos bailan igual y estamos igual de inseguros,  acabamos por no sentir demasiada utilidad en bajar el talón por lo que por instinto lo volvemos a encoger con las nefastas consecuencias que eso conlleva para la comunicación con el caballo y para nuestra seguridad y comodidad.

Quien dice el talón, dice “la mano baja o alta”, “los hombros hacia atrás”, “abre la rienda y no tires”, “no tires para parar”….pero luego resulta que no tenemos ese control sobre la mano, ni le vemos la utilidad real de tenerla controlada, en realidad nos va mejor encoger un poco los hombros “por si acaso tenemos que reaccionar”, si abrimos la rienda no nos hace caso, y si no le tiramos de las riendas, simplemente no se para….

El anterior curso en Julio, en el Cerrillo, lo dedicamos precisamente a establecer más sensaciones válidas, verdaderas y útiles para que los alumnos puedan seguir trabajando y buscando las sensaciones adecuadas,  porque si te dicen “baja el talón” pero no sabes que no hay que echar el peso en el talón, la pierna hay que mantenerla en una determinada posición (que hasta es muy cómoda una vez la hallamos), el equilibrio del cuerpo tiene que estar en el lugar correcto y que una vez sientes el porqué, el como y la influencia real que tiene en el caballo y en lo que queremos explicarle para que haga, realmente ese talón no bajará ni se irá a su sitio.

Lo mismo ocurre cuando intentamos  que un caballo no se asuste de algo, pie a tierra, o que queremos que no nos atropelle y que nos tenga en cuenta. Es fácil decirlo, pero si no mantenemos una postura correcta pie a tierra, no pedimos con la intención adecuada ni  con la intensidad que requiere su carácter, su sensibilidad y su educación, la cosa puede estar condenada al fracaso además de ser peligroso. Eso también hay que sentirlo, hay que ver cómo funciona, hay que ver cómo reacciona el caballo a nuestras intenciones y ver cómo proceder a sus reacciones.

Mi misión es corregir la posición y asiento de cada jinete que me encuentre por mi camino que lo quiera y lo necesite, me gusta hacerlo, doy todo lo que tengo para que eso ocurra y me gustan los resultados porque acabamos cambiando nuestra postura general hacia muchas cosas, no sólo hacia el caballo y sobre el caballo. Pero lo más importante, nuestros caballos cambian…su actitud es otra y nos entendemos claramente mejor. ¿No es eso lo que se busca en la equitación a cualquier nivel?

Los frutos van apareciendo y me gusta volver y ver que los alumnos han trabajado en las pautas de trabajo que voy dejando  🙂 En la imagen se ve una clara evolución de nuestro Pedro con su Indi a lo largo de los cursos y en el vídeo podrás ver un poco la variedad de temas que tocamos una vez empezamos a trabajar.

im_po_pedroindiantesdespues01

El próximo curso es el 29 de Octubre y aún queda alguna plaza, si te interesa, déjanos un mensaje 🙂

publicidad_cursos_cerrillo